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Trans-Migración 

Trans-Migración

Claudia Cabrera-Lara de 43 años, se sienta en la esquina de una cama con su pareja Julia de 42 años, y toca una guitarra acústica en su departamento en la Calle Mission. Su larga y obscura cabellera agarrada en una cola de caballo y sus largos aretes atrapan la luz del atardecer que pasa por la ventana. Mientras murmura una canción que ella escribió hace años en su tierra natal de Guatemala, ella pausa después de algunos estribillos para recordad su melodía. Aúnque Julia la recuerda. Vestida con una camiseta roja y pantalones de mezclilla azules, ella le ayuda con el tono dando palmadas al ritmo de la música.

El estudio esta repleto de muebles y provee poco espacio para Cabrera-Lara y su familia de cuatro. En el cuarto principal, camas literas en donde sus hijos Elman y Kenneth duermen están apiladas una encima de la otra a corta distancia de la cama individual que ella comparte con Julia. Una television esta en el suelo, apretada en medio de un ventilador y una pequeña mesa. Cuando Cabrera-Lara deja de cantar para pedirle a su esposa un vaso de agua, Julia entra en la pequeña cosina blanca en donde una cajonera llena de papeles esta atrapada en una esquina. La pequeña silla debajo de la ventana de la cocina ofrece el único escape de la claustrofobia adentro con una vista a la autopista 101 y el Distrito de la Missio debajo.

“Si, este es un lugar muy humilde en el que vivimos,” dice Cabrera-Lara, sus palabras con acento Guatemalteco. “Pero todos estamos juntos aquí. Eso es lo más importante.”

Durante los primeros seis años en este País, Cabrera-Lara, quien nació Elman Gilberto, cantaba estas canciones solo, miles de millas lejos de su familia. En el año 2000, ella se fue de Guatemala a los Estados Unidos, escapando la violenta persecución que vivía diariamente por haberse transformado en mujer. Un año y medio después cuando Cabrera- Lara ganó asilo político en los Estados Unidos, inmediatamente aplicó para patrocinar la migración de Julia, con quien se caso cuando aún vivía como hombre, y a sus hijos. Pero con su nuevo estatus legal el cual la identifica con género femenino, ella se preocupaba que las pólizas inmigratorias restringidas de los Estados unidos y su ceguera con respecto a parejas del mismo sexo podría limitar sus intenciones de reunirse con su familia.

“Aunque ya tenía la libertad de ser quien soy, siempre lo más importante en mi mente era mi familia y el traerlos aquí,” recuerda Cabrera-Lara. “Pero yo tenia miedo que debido a mi género, rechazarán mi petición.”

La experiencia de Cabrera-Lara resalta el desafió que los inmigrantes transgénero enfrentan dentro del Sistema de Inmigración de los Estados Unidos. Además de la cinta roja que todas las personas extranjeras encuentran al aplicar para legalización migratoria en los Estados Unidos—las aplicaciones, los examenes físicos, las entrevistas—los inmigrantes transgénero riesgan discriminación de parte de los oficiales de inmigración. Las pesonas que abogan por los derechos de personas transgénero aseguran que no son aceptados por ser diferentes. Pero en el gran esquema del movimiento de reforma inmigratoria, donde el ruego de los inmigrantes gays y lesbianas en si no son prioridad en comparasión a personas heterosexuales, los problemás y preocupaciones que los inmigrantes transgénero enfrentan son ignorados.

Chris Haiss, miembro del grupo Out4Immigration, una organización para los derechos de inmigrantes lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT), dice que la discriminación que las personas transgénero enfrentan resulta de la falta de educación de los oficiales de inmigración.

“Yo he hablado acerca de este tema por años en programas de Maestría y Doctorado y te sorprenderías al ver la cantidad de personas que nunca han discutido temás y cuestiones acerca de personas transgénero durante sus carreras,” dice Haiss. “La inmigración siempre ha sido controversial y las pesonas LGBT siempre son dejadas al margen de esta discusión. No se porque, pero nadie quiere estar a la vanguardia al respecto.”

El Director Ejecutivo del Transgender Law Center Christopher Daley dice que aunque las personas transgénero vienen a este país que es más aceptable que sus paices de origen, sin embargo puede a veces no se aceptan a personas transgénero. Aún el venir a San Francisco, una ciudad famosa por su diversidad cultural, el dice que personas inmigrantes transgénero pueden enfrentar discriminación.

“Se vuelve más difícil de enfrentar otras cuestiones relacionadas con nuestro estatus migratorio,” dice Daley. “Por ejemplo, puede ser muy difícil confiar en un abogado para que trate tu caso de asilo político porque tu no estas seguro/a de sus intenciones.”

Isabelle Woodley de 24 años de edad inmigro a los Estados Unidos desde New Zealand (Nueva Zelandia) como un muchacho de 17 años. Después de tomar terapia de hormonas por muchos años y vivir como una mujer, durante su ultimo año en la Universidad en la ciudad de New York (Nueva York) ella se caso con su pareja un hombre transgénero Americano llamado Brian. Cuando Woodley hizo una petición para obtener estatus legal en los Estados Unidos en base a su matrimonio con un ciudadano Americano, ella dice que el proceso en si complicado se le complicó más cuando por un lado ella se identifica como mujer, y su certificado de matrimonio la idéntica como hombre.

“Yo me miraba como una persona [transgénero] y había estado tomando hormonas por años, sin embargo tenia que presentarme como un hombre heterosexual ante los abogados y el gobierno federal,” recueda ella. “ Así que compré boletos de avión e hice planes para deshacerme de todas mis cosas porque estaba viviendo un terror ya que [la petición] no era procesada.”

Haiss señala un hecho en particular que el dice muchas personas no reconocen acerca de la comunidad transgénero—que nuestra identidad de género esta separada de nuestra orientación sexual. Por ejemplo, dice el, existe un concepto erróneo acerca de que un hombre se cree que un hombre que hace la trancision a una mujer transiciona a ser una mujer heterosexual.

“La gente parece no conocer que la orientación de hombres y mujeres transgénero es la misma que la los demás—ellos/as pueden ser heterosexuales, homosexuales, bisexuales o lesbianas.”

En el caso de Cabrera-Lara su transición torno su matrimonio que originalmente era heterosexual en una relacion entre lesbianas en los ojos de la ley. El Defense of Marriage Act, la póliza de los Estados Unidos que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, le niega a parejas del mismo sexo todos los beneficios extendidos a parejas legalmente reconocidas, incluyendo la reunificacion de esposos/as Americanos con sus parejas extranjeras. En el 2005, sin embargo, el Board of Immigration Appeals (Comité de Apelaciones Inmigratorias) decidió en la cuestión de Lovo-Lara que mientras que el matrimonio fuera valido cuando comenzo, debería ser valido para propósitos de inmigración. En Abril de el pasado año, la familia Cabrera-Lara finalmente se reunierón en San Francisco.’

“Para las leyes Guatemaltecas, yo aún soy un hombre; no importa lo que yo haga,” dice Cabrera-Lara. “Ya que mi matrimonio es legal, ellos tienen que reconocer lo aquí y aprobar mi petición. Esa fue la primera vez que ser hombre me ayudo.”

El verano pasado Cabrera-Lara comenzo a hablar acerca de su experiencia como una inmigrante transgénero en los foros de inmigración para personas LGBT que se llevaron a cabo en San Francicso. Adjunto con un panel de representantes de Out4immigration, el National Center for Lesbian Rights, Love Sees No Borders y el Human Rights Watch, ella deseaba ayudar a traer atención acerca de la batalla por la igualdad migratoria en la comunidad homosexual.

“Yo creo que la manera en que somos tratados es completamente injusta,” dice Cabrera-Lara. “Uno de los estereotipos acerca de [familias homosexuales] es que somos inestables. Pero nos están saboteando porque no hacen nada para ayudarnos a ser más estables. No nos proveen una manera de mantener a nuestras familias juntas.”

Daley señala que mientras que las familias inmigrantes transgénero se pierden en el sistema, durante los pasados cinco o seis años las organizaciones que luchan por los derechos humanos han tratado de estar más consientes de las necesidades de las personas que son ambas transgénero e inmigrantes. El admite, sin embargo, que existe un sabotaje nacional de recursos disponibles para acudir a las necesidades de este grupo social marginalizado.

“La pregunta es: ¿Como una organización que provee servicios específicamente a personas transgénero, somos cultural mente competentes en términos de proveer servicios a inmigrantes? dice Daley. “Existen muchos grupos excelentes que proveen servicios a inmigrantes. Pero ¿aceptaran ellos igualmente a las personas trangénero?”

Mientras el dolor de la discriminación y los años de separación se mantienen claros en la memoria de Cabrera-Lara, el estar con su familia desde el año pasado en su humilde estudio en la Calle Misión es evidencia de que al final todo dio resultado. Pero para muchos inmigrantes trangénero, la amenaza de ser deportados de los Estados Unidos y la separación de sus familias es una realidad que enfrentan cada día. A estas personas, Cabrera-Lara les ofrece su mantra personal:

“Como la mujer transgénero que soy, no estoy pidiendo nada que no me pertenezca. Pero estoy exigiendo mi derecho a ser reconocida como un ser humano.”

 

 

 

 

 

 

 

 

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