NSRC: National Sexuality Resource Center

Con un Pie en Dos Islas 

En vista de que un número cada vez mayor de inmigrantes que llegan a Estados Unidos desde el Sur global son mujeres, se hace sumamente importante que las organizaciones del área de la salud sexual y la salud reproductiva que les prestan servicios, conozcan el contexto sociocultural dentro del cual estas mujeres forman sus ideas y prácticas con relación a esta dimensión de sus vidas. Las mujeres dominicanas tienen diversas necesidades de salud sexual y salud reproductiva; por tanto, resulta fundamental conocer sus experiencias y deseos, así como sus formas de comunicación y de intercambiar información. Sin embargo, hasta la fecha son escasas las investigaciones realizadas que documenten cómo el movimiento o desplazamiento de mujeres entre la República Dominicana (RD) y los Estados Unidos (EE.UU.) afecta su salud sexual y su salud reproductiva.


Como respuesta a esta necesidad de investigación, Margaret Sanger Center International – la división internacional de Planned Parenthood of New York City – realizó cuatro grupos focales con mujeres en la República Dominicana y en Nueva York.


Este estudio cualitativo se basa en “teoría fundamentada,” es decir, que para obtener más información específica de la mujer dominicana, recurrimos a las mujeres mismas, tanto en la República Dominicana como en la Ciudad de Nueva York. En vez de intentar comprobar hipótesis, tratamos de comprender mejor las formas en que las dominicanas describen, sentir y experimentan sus realidades sexuales.


No es sorpresa que los grupos focales indicaran que las mujeres dominicanas en los EE.UU. mantienen fuertes lazos unas con otras y con sus familiares y amistades en la isla. Todas las mujeres reportaron un contacto semanal entre Nueva York y la República Dominicana, incluyendo las que han estado aquí por muchos años.


A pesar de este contacto cercano, las mujeres señalaron marcadas diferencias entre la República Dominicana y la Ciudad de Nueva York. Las mujeres en la Ciudad de Nueva York describieron una “mezcla de emociones”: sentimientos de camaradería en las comunidades de Nueva York donde reside un alto porcentaje de dominicanos y una sensación de soledad o añoranza por los fuertes lazos con la comunidad en la República Dominicana. Las mujeres mencionaron haber experimentado racismo y discriminación en el trabajo o en el sistema de salud publica, principalmente con relación a las barreras del idioma, aun cuando la mayoría de ellas había permanecido en los Estados Unidos por largo tiempo. Hasta cierto punto, se entendía que esta lucha era parte del mismo proceso de migración. Tal como expresara una mujer en Santo Domingo:

Yo la veo [la dominicana en Nueva York] como una luchadora, una mujer que sale de su país para mejorar su familia. No es fácil llegar a un país extraño para trabajar, mandar el sustento de su familia. Para mí, la mujer que sale de su casa para un país extranjero es una luchadora.


Las mujeres que participaron en el estudio expresaron desconfianza en el sistema de salud en ambas localidades y describieron la costumbre de automedicarse o buscar el consejo de amistades y familiares, en vez de recurrir a un profesional de la salud. Hablaron de usar varios remedios herbarios o caseros como la “malta morena” (una bebida de malta) y medicamentos disponibles de maneras no oficiales en Santo Domingo o Nueva York (incluyendo Cytotec, que se utiliza para inducir abortos).


Esto no quiere decir que las mujeres nunca buscan atención médica formal. Las participantes de la Ciudad de Nueva York mencionaron que se realizan chequeos regulares en clínicas y obtienen información sobre salud en Internet, de los proveedores de salud, organizaciones comunitarias y la televisión.


Las mujeres del estudio describieron el uso de una variedad de anticonceptivos, mayormente la píldora, inyecciones (Depo-Provera), Norplant y los dispositivos intrauterinos (DIU). Sólo una mujer mencionó la vasectomía de su pareja y otra la esterilización. Aunque hubo una aceptación general de la anticoncepción, las mujeres citaron las barreras financieras y las percepciones de las parejas como impedimentos de su uso. Como dijo una mujer en Santo Domingo, “Después de cinco años, ya tocaba reemplazar mi DIU, pero no tenía dinero para que me lo quitaran.”


En ambas localidades, las mujeres discutieron cómo el uso del condón en una relación conyugal o primaria podría considerarse un símbolo de infidelidad. Cuando solicitan a las parejas que usen condones, es común que el hombre lo interprete como una declaración de infidelidad de la mujer o una acusación de infidelidad por parte del hombre. Por tanto, normalmente las mujeres reservan los condones para usarlos solamente con sus parejas casuales. Tal como expresara una de las mujeres,

El condón se usa cuando no es con el esposo, cuando no es algo formal. Si yo tengo mi esposo, no uso condón. Uso otro método para no salir embarazada.


En vista de las barreras que algunas veces encuentran para usar tanto condones como métodos hormonales de anticoncepción, no es sorprendente que las mujeres describieran que normalmente sus embarazos no eran planifi cados. Al mismo tiempo, las mujeres expresaron una gran consideración por la maternidad y actitudes positivas hacia la procreación.


En general, las mujeres parecían ver que inducir la interrupción del embarazo, o los abortos, formaba parte de la realidad de sus vidas, ya sea que vivieran en la República Dominicana, donde el aborto es ilegal (al momento de esta publicación) o en Nueva York, donde es legal. Tanto en la RD como en NY, las mujeres mencionaron una variedad de abortivos. En la República Dominicana, las mujeres discutieron la inducción de los abortos con remedios herbarios como “hojas de aguacate,” una “botella preparada por curanderos,” “muchos brebajes,” “mucha cuaba,” la “cáscara de roble,” o la “cáscara del mamón,” así como medicamentos como “una pastilla negra” y “Citotén,” comparable con el medicamento de EE.UU., Cytotec.


Cuando se preguntó a las mujeres en los grupos sobre la orientación sexual y la existencia y el grado de aceptación de la homosexualidad en la RD, estuvieron de acuerdo en que las personas en Nueva York tienen opiniones más liberales. Las de la RD reportan más prejuicios y estigma social. Las mujeres dijeron que la homosexualidad no se considera normal, debido a la cultura de “hablar” en las comunidades dominicanas que son muy cerradas. Cuando se les preguntó si hay menos o más homosexualidad en la RD o en NY, pensaban que probablemente era igual, pero se mantenía más escondido en la RD, debido a la cultura de hablar de vecinos y familiares.


Estos grupos focales señalan una interrelación compleja y dinámica entre los elementos que afectan el bienestar y la salud reproductiva de la mujer dominicana. A partir de las discusiones, aprendimos que no se trata simplemente de un limitado acceso a servicios de atención a la salud de calidad, o de la falta de involucramiento por parte del hombre en la anticoncepción, o de obstáculos para obtener abortos seguros; más bien es la suma total de todos estos factores que informan cómo las mujeres toman sus decisiones en temas de salud sexual y salud reproductiva.

Por tanto, es de suma importancia entender cómo se conjugan al mismo tiempo cada uno de estos factores. Debemos prestar atención a la forma en cómo éstos, de manera individual y en su interrelación multifacética, pueden aumentar la susceptibilidad de la mujer frente a una veintena de consecuencias adversas, como infecciones de transmisión sexual, el VIH, abortos inseguros, violencia y abuso sexual.


Para leer el estudio completo puedes ir a:


http://www.plannedparenthood.org/nyc/files/NYC/DRreport_Span.pdf

 


AGRADECIMIENTOS

Esta investigación fue realizada con fondos designados por la junta ejecutiva de Margaret Sanger Center International at Planned Parenthood of New York City y con apoyo del M.A.C AIDS Fund.

COLABORADORES

Haydeé Morales, MA – Vicepresidente de Educación, Capacitación y Margaret Sanger Center International, Planned Parenthood of New York City

Vicki Breitbart, EdD, – Vicepresidente de Planificación, Investigación y Evaluación, Planned Parenthood of New York City

Bethania Betances, MA – Asesora Técnica de VIH/SIDA, Fondo de Población de las Naciones Unidas – República Dominicana

Mishka Vertin, MPH – Asistente de Investigaciones, Planned Parenthood of New York City

Yvonne García – Asistente de Investigaciones, Planned Parenthood of New York City

Jaweer Brown, MPH – Director de Programas Internacionales, América Latina/Caribe para Margaret Sanger Center International, Planned Parenthood of New York City

Yaneris Gonzalez – Coordinadora de Programas en País, República Dominicana para Margaret Sanger Center International, Planned Parenthood of New York City

PUBLICADO POR

Margaret Sanger Center International Departamento de Educación y Capacitación y Programas Internacionales Planned Parenthood of New York City

26 Bleecker StreetNew York, NY 10012 USA

Margaret Sanger Center International

Calle Padre Billini

464 Zona Colonial

Santo Domingo, República Dominicana

Contacto: jaweer.brown@ppnyc.org


SOCIOS DE LA COMUNIDAD

Agradecemos las contribuciones y el apoyo de las siguientes personas para la realización de este informe:

Bethania Betances, Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)

Sarita M. Brand, Fundación de Desarrollo Loma y Salud (FUNDELOSA)

Hilda Díaz, Morris Heights Health Center

Anabel Ferreiras Quiros, Mujeres en Desarrollo Dominicano (MUDE)

Cristina Francisco, Alianza Discapacidad –VIH/SIDA

Felipa García, Alianza Solidaria para la Lucha contra el VIH/SIDA (ASOLSIDA)

Iluminada González, Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF)

Esteban Gutierrez, Fundación de Desarrollo Loma y Salud (FUNDELOSA)

Rosa Lavergne, Dominican Women’s Development Center

Jane Lima-Negrón, School-Based Health Center

Gabriella Marquez, School-Based Health Center

Dayanara Marte, Casa Atabex Aché

Emma Peña, St. Barnabas Hospital

Porfirio Pimentel, Centro de Luz (CELUZ)

Luisa K. Reyes Sánchez, Red de Personas que Viven con VIH (REDOVIH+)

Rosa Milagros Rojas, Nucleo de Apoyo a la Mujer (NAM)

Cristina Sánchez, TU, MUJER, Inc.

Yorky I. Sánchez, El Movimiento de Mujeres Unidas (MODEMU)

Aricela Santana, Centro de Promoción y Solidaridad Humana, Inc. (CEPROSH)

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